¿Realmente Los Docentes en Venezuela
Desarrollan Planes Innovadores en el Sector Educativo?
La educación es uno de
los derechos fundamentales de los seres humanos, el papel de los docentes
tiene una especial relevancia para contribuir a que las escuelas y aulas se
conviertan en espacios dinámicos, creativos, facilitadores de los
aprendizajes, promotores de
valores de convivencia y ciudadanía, es decir, que sean espacios
que innoven y ofrezcan respuestas pertinentes a las necesidades educativas de estudiantes,
familias y comunidades.
Por esta razón, la eficacia
y el compromiso de los docentes es una condición fundamental de la calidad y la
equidad de los sistemas educativos. La preparación de los docentes implica, por
lo tanto, el desarrollo de capacidades para promover el cambio y la innovación en
las escuelas, envolviendo las
políticas educativas nacionales con las necesidades y particularidades de los
contextos escolares.
Según la UNESCO (2014)
“la innovación educativa es un acto deliberado y planificado de
solución de problemas, que apunta a lograr mayor calidad en los
aprendizajes de los estudiantes, superando el paradigma tradicional. Implica
trascender el conocimiento academicista y pasar del aprendizaje pasivo del
estudiante a una concepción donde el aprendizaje es interacción y se construye
entre todos”.
Es por ello, que hoy más
que nunca se necesita una generación de docentes formados en una cultura
innovadora permitiendo que los mismos puedan participar en la formulación de proyectos
educativos, promoción y sistematización de experiencias innovadoras, sistematización
de conocimientos desde y hacia la
práctica, intercambio de
experiencias, fortalecimiento del
saber docente, participación de los actores, entre otros.
Para ello, es necesario
que el docente con formación innovadora reflexione sobre su práctica
profesional, se sienta motivado para descubrir
sus potencialidades para
innovar y generar
cambios, es decir,
que se le permita a este que asuma
con mayor seguridad un papel
protagónico en el aprendizaje de sus estudiantes y para ello debe poseer herramientas
de apoyo para
el trabajo docente
dentro de las cuales se pueden mencionar: el marco
teórico de la
innovación educativa, instrumentos
para la elaboración
de proyectos educativos y
herramientas para sistematizar la implementación de estos proyectos.
Es importante resaltar
que en educación no se parte de cero, siempre hay un camino recorrido, una
experiencia desde la cual avanzar. Por ello, la política educativa puede
fomentar que las instituciones educativas generen experiencias innovadoras que
contribuyan a dinamizar el cambio educativo y avanzar hacia el logro de la
calidad de la educación, aportando al cumplimiento de las metas educativas
nacionales e internacionales.
La urgencia de adecuar la
educación a los cambios que vive la sociedad en el conocimiento, la tecnología, la información,
los nuevos lenguajes, la comunicación y la investigación, llevó a incorporar a
la innovación como aspecto central del nuevo escenario social. Ello ha incidido para que la innovación se
convierta en una preocupación de
la educación en la segunda mitad
del siglo XX. En consecuencia, se ha llegado a considerarla necesaria para lograr
la modernización de una escuela que requiere adecuarse a los nuevos tiempos.
La innovación constituye
un cambio que incide en algún aspecto estructural de la educación para mejorar su
calidad. Puede ocurrir a nivel de aula, de institución educativa y de sistema
escolar. Toda innovación supone entrar en el terreno de lo desconocido y esto
implica ciertas dosis de riesgo, de incertidumbre, contradicciones, y conflictos. No hay aprendizaje sin desequilibrio ni conflicto
cognitivo, es decir, cuando los docentes intentan probar nuevas ideas o
desarrollar nuevas prácticas, existe un momento inicial de desequilibrio y de
confusión debido a la confrontación entre lo nuevo y lo viejo.
Es por ello, que en
algunos casos, el cambio puede ser doloroso porque supone abandonar viejas creencias y prácticas que
se han realizado durante mucho tiempo. Para ello, es importante que exista un clima
de confianza y apoyo que permita atreverse a asumir riesgos y que no critique
los errores, ya que éstos forman parte del proceso y también constituyen una
fuente de aprendizaje.
Hoy en Venezuela las instituciones
educativas están condicionadas por las
normativas y prescripciones de
las Autoridades Educativas:
el currículo, la estructura y organización de los centros, los horarios,
e incluso en muchos casos los libros de
texto que han
de utilizar los estudiantes.
Estas prescripciones muchas veces actúan como un obstáculo para el desarrollo
de las innovaciones.
Sin embargo, cuando
verdaderamente creemos en la formación de las instituciones innovadoras no se
deben mirar dichas prescripciones como una camisa de fuerza que les limita la
creatividad y la libertad de acción. La innovación requiere un sistema
educativo más flexible y con mayores y reales niveles de autonomía en la toma
de decisiones.
Sin embargo, lo
anteriormente mencionado no es nada fácil a la hora de promover cambios, pues es
difícil que todos los integrantes de una institución educativa compartan las mismas ideas respecto a la educación, la enseñanza
y el aprendizaje, por esta razón es
imprescindible transformar sus creencias, sus concepciones y sus prácticas.
Lo más idóneo debería ser que los cambios sean propuestos por un grupo dentro
de la misma escuela, que tiene como reto ir involucrando al resto para que
éstos sean realmente significativos y tengan
mayor impacto.
De ahí la importancia de
contar con un grupo de docentes que lidere el proceso, que planteen propuestas,
que estén dispuestos a mediar en los conflictos que se puedan generar por los
posibles cambios y crear las condiciones para que el cambio sea posible. Es
sabido que nuestros docentes suelen trabajar de forma muy aislada y tienen temor
de compartir con otros colegas sus prácticas, siendo muy frecuente que hablen
de los problemas de la educación o de sus estudiantes, pero no acerca de sus
prácticas.
En este sentido, se debe
estar claro que el modelo tradicional de organizar los sistemas educativos en
torno a las escuelas como unidades aisladas y encerradas en sí mismas no es el más
adecuado a los nuevos escenarios y exigencias que ha de afrontar la educación
hoy en día. Es por esto que en la medida
que un grupo de docentes sea capaz de difundir su trabajo, hacerlo público,
ponerlo a discusión y enriquecerlo con las aportaciones de
otros colegas, también aumenta su aptitud para mantener e incrementar
su proceso innovador. La innovación es un proceso que lleva tiempo y que nunca está
totalmente acabado, ya que la
escuela es un
sistema vivo y cambiante.
Finalmente, la
innovación, los proyectos de aprendizaje y el rol del docente como procesos de
transformación deben ser de mucho interés en el ámbito escolar. Pues la innovación
hoy en día es un elemento clave dentro del proceso educativo, ya que permite
renovar las ideas, pensamientos y acciones, en procura de vencer los retos y
planteamientos de la realidad mundial y nacional. Teniendo la intencionalidad
de mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, formar a los educandos y
cambiar positivamente el entorno donde se aplican. De allí, que el uso de
cuadernos, pizarras digitales, ordenadores u otros equipos de alta tecnología, son
tan grandes como el uso de medios rudimentarios, como el mostrado en la
biblioteca ambulante.
Igualmente, ambos son
Proyectos Educativos, que apuntan a la búsqueda de soluciones y problemas en
entornos sociales específicos, y se caracterizan por su flexibilidad y
originalidad. En cuanto a los medios a utilizar, no importa si son de última
tecnología o recursos sencillos y menos sofisticados, pero lo relevante es que
cumplan con su función de manera efectiva.
Por otra parte, la
importancia del rol del docente, la cual es insustituible, porque contribuye al
fomento de las innovaciones, al crear productos necesarios, y le impregna además
la insustituible calidez humana. En este sentido, el docente, es un transmisor
de valores y debe poseer una vocación de servicio, con sensibilidad, criticidad
y conciencia. El cual debe actuar en ocasiones en entornos socioculturales antagónicos,
necesidades distintas, las cuales evidentemente demandan acciones diferentes.
En otro orden de ideas,
si se trasladan estas apreciaciones al ámbito nacional venezolano, se observa
que la implementación de los Proyecto de Aprendizaje, igualmente cumplen una
función que integra innovación, y dependen del desempeño y la autenticidad del
docente. Representan un nuevo paradigma en el campo educativo, y su uso es de
reciente aplicación. Los docentes están cambiando una práctica educativa, por
una adaptada a los nuevos tiempos. Sin embargo, es necesario que se asuma este
mecanismo con responsabilidad, que se le conceda la relevancia que poseen, y que
a pesar de las limitaciones y dificultades existentes, se utilicen como una
alternativa viable, flexible y creativa. Se
Se pueden lograr avances en los planes de
desarrollo innovadores del sector educativo en Venezuela siempre y cuando se incluyan
en los procesos de planificación, ejecución y evaluación de la praxis
educativa, proyectándose en el escenario futuro de la nación, y si todos nos
comprometemos con la calidad, con el país y con los niños (as).
Jesús Figueroa
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