Planificación y Evaluación para la Innovación

Planificación y Evaluación para la Innovación

lunes, 21 de enero de 2019


¿Realmente Los Docentes en Venezuela Desarrollan Planes Innovadores en el Sector Educativo?

La educación es uno de los derechos fundamentales de los seres humanos, el papel de los docentes tiene una especial relevancia para contribuir a que las escuelas y aulas se conviertan en espacios dinámicos, creativos, facilitadores de  los  aprendizajes,  promotores  de  valores  de  convivencia y ciudadanía, es decir, que sean espacios que innoven y ofrezcan respuestas pertinentes a las necesidades educativas de estudiantes, familias y comunidades.
Por esta razón, la eficacia y el compromiso de los docentes es una condición fundamental de la calidad y la equidad de los sistemas educativos. La preparación de los docentes implica, por lo tanto, el desarrollo de capacidades para promover el cambio y la innovación  en  las  escuelas, envolviendo las políticas educativas nacionales con las necesidades y particularidades de los contextos escolares.
Según la UNESCO (2014) “la innovación educativa es un acto deliberado y planificado  de  solución de problemas, que apunta a lograr mayor calidad en los aprendizajes de los estudiantes, superando el paradigma tradicional. Implica trascender el conocimiento academicista y pasar del aprendizaje pasivo del estudiante a una concepción donde el aprendizaje es interacción y se construye entre todos”.
Es por ello, que hoy más que nunca se necesita una generación de docentes formados en una cultura innovadora permitiendo que los mismos puedan participar en la formulación de proyectos educativos, promoción y sistematización de experiencias innovadoras, sistematización de conocimientos desde y hacia la  práctica,  intercambio  de  experiencias,  fortalecimiento del saber docente, participación de los actores, entre otros.
Para ello, es necesario que el docente con formación innovadora reflexione sobre su práctica profesional, se sienta  motivado para descubrir sus  potencialidades  para  innovar  y  generar  cambios,  es  decir,  que se le permita  a este que  asuma  con  mayor seguridad un papel protagónico en el aprendizaje de sus estudiantes y para ello debe poseer   herramientas  de  apoyo  para  el  trabajo  docente  dentro de las cuales se pueden mencionar: el  marco  teórico  de  la  innovación  educativa,  instrumentos  para  la  elaboración  de  proyectos educativos y herramientas para sistematizar la implementación de estos proyectos.
Es importante resaltar que en educación no se parte de cero, siempre hay un camino recorrido, una experiencia desde la cual avanzar. Por ello, la política educativa puede fomentar que las instituciones educativas generen experiencias innovadoras que contribuyan a dinamizar el cambio educativo y avanzar hacia el logro de la calidad de la educación, aportando al cumplimiento de las metas educativas nacionales e internacionales.
La urgencia de adecuar la educación a los cambios que vive la sociedad en el   conocimiento, la tecnología, la información, los nuevos lenguajes, la comunicación y la investigación, llevó a incorporar a la innovación como aspecto central del nuevo escenario social.  Ello ha incidido para que la innovación se convierta en una   preocupación   de   la   educación en la segunda mitad del siglo XX. En consecuencia, se ha llegado a considerarla necesaria para lograr la modernización de una escuela que requiere adecuarse a los nuevos tiempos.
La innovación constituye un cambio que incide en algún aspecto estructural de la educación para mejorar su calidad. Puede ocurrir a nivel de aula, de institución educativa y de sistema escolar. Toda innovación supone entrar en el terreno de lo desconocido y esto implica ciertas dosis de riesgo, de incertidumbre, contradicciones, y   conflictos. No hay   aprendizaje sin desequilibrio ni conflicto cognitivo, es decir, cuando los docentes intentan probar nuevas ideas o desarrollar nuevas prácticas, existe un momento inicial de desequilibrio y de confusión debido a la confrontación entre lo nuevo y lo viejo. 
Es por ello, que en algunos casos, el cambio puede ser doloroso porque supone   abandonar viejas creencias y prácticas que se han realizado durante mucho tiempo. Para ello, es importante que exista un clima de confianza y apoyo que permita atreverse a asumir riesgos y que no critique los errores, ya que éstos forman parte del proceso y también constituyen una fuente de aprendizaje.
Hoy en Venezuela las instituciones educativas están condicionadas por las    normativas    y   prescripciones   de   las   Autoridades   Educativas:  el currículo, la estructura y organización de los centros, los horarios, e incluso en muchos casos los libros de  texto  que  han  de  utilizar  los  estudiantes. Estas prescripciones muchas veces actúan como un obstáculo para el desarrollo de las innovaciones. 
Sin embargo, cuando verdaderamente creemos en la formación de las instituciones innovadoras no se deben mirar dichas prescripciones como una camisa de fuerza que les limita la creatividad y la libertad de acción. La innovación requiere un sistema educativo más flexible y con mayores y reales niveles de autonomía en la toma de decisiones.
Sin embargo, lo anteriormente mencionado no es nada fácil a la hora de promover cambios, pues es difícil que todos los integrantes de una institución educativa compartan las    mismas ideas respecto a la educación, la enseñanza y el aprendizaje, por esta razón es    imprescindible transformar sus creencias, sus concepciones y sus prácticas. Lo más idóneo debería ser que los cambios sean propuestos por un grupo dentro de la misma escuela, que tiene como reto ir involucrando al resto para que éstos sean realmente significativos y tengan   mayor impacto.
De ahí la importancia de contar con un grupo de docentes que lidere el proceso, que planteen propuestas, que estén dispuestos a mediar en los conflictos que se puedan generar por los posibles cambios y crear las condiciones para que el cambio sea posible. Es sabido que nuestros docentes suelen trabajar de forma muy aislada y tienen temor de compartir con otros colegas sus prácticas, siendo muy frecuente que hablen de los problemas de la educación o de sus estudiantes, pero no acerca de sus prácticas.
En este sentido, se debe estar claro que el modelo tradicional de organizar los sistemas educativos en torno a las escuelas como unidades aisladas y encerradas en sí mismas no es el más adecuado a los nuevos escenarios y exigencias que ha de afrontar la educación hoy en día.  Es por esto que en la medida que un grupo de docentes sea capaz de difundir su trabajo, hacerlo público, ponerlo a discusión y enriquecerlo con las aportaciones  de  otros  colegas,  también aumenta su aptitud para mantener e incrementar su proceso innovador. La innovación es un proceso que lleva tiempo y que nunca está totalmente acabado, ya   que   la   escuela   es   un   sistema vivo y cambiante.
Finalmente, la innovación, los proyectos de aprendizaje y el rol del docente como procesos de transformación deben ser de mucho interés en el ámbito escolar. Pues la innovación hoy en día es un elemento clave dentro del proceso educativo, ya que permite renovar las ideas, pensamientos y acciones, en procura de vencer los retos y planteamientos de la realidad mundial y nacional. Teniendo la intencionalidad de mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, formar a los educandos y cambiar positivamente el entorno donde se aplican. De allí, que el uso de cuadernos, pizarras digitales, ordenadores u otros equipos de alta tecnología, son tan grandes como el uso de medios rudimentarios, como el mostrado en la biblioteca ambulante.
Igualmente, ambos son Proyectos Educativos, que apuntan a la búsqueda de soluciones y problemas en entornos sociales específicos, y se caracterizan por su flexibilidad y originalidad. En cuanto a los medios a utilizar, no importa si son de última tecnología o recursos sencillos y menos sofisticados, pero lo relevante es que cumplan con su función de manera efectiva.
Por otra parte, la importancia del rol del docente, la cual es insustituible, porque contribuye al fomento de las innovaciones, al crear productos necesarios, y le impregna además la insustituible calidez humana. En este sentido, el docente, es un transmisor de valores y debe poseer una vocación de servicio, con sensibilidad, criticidad y conciencia. El cual debe actuar en ocasiones en entornos socioculturales antagónicos, necesidades distintas, las cuales evidentemente demandan acciones diferentes.
En otro orden de ideas, si se trasladan estas apreciaciones al ámbito nacional venezolano, se observa que la implementación de los Proyecto de Aprendizaje, igualmente cumplen una función que integra innovación, y dependen del desempeño y la autenticidad del docente. Representan un nuevo paradigma en el campo educativo, y su uso es de reciente aplicación. Los docentes están cambiando una práctica educativa, por una adaptada a los nuevos tiempos. Sin embargo, es necesario que se asuma este mecanismo con responsabilidad, que se le conceda la relevancia que poseen, y que a pesar de las limitaciones y dificultades existentes, se utilicen como una alternativa viable, flexible y creativa. Se
 Se pueden lograr avances en los planes de desarrollo innovadores del sector educativo en Venezuela siempre y cuando se incluyan en los procesos de planificación, ejecución y evaluación de la praxis educativa, proyectándose en el escenario futuro de la nación, y si todos nos comprometemos con la calidad, con el país y con los niños (as).

Jesús Figueroa

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